No es el mejor momento para ser médicas

Una mujer médica

En breve dará comienzo el nuevo curso académico, momento muy importante para muchos chicos y chicas que acceden por primera vez a la Universidad. La elección de un futuro profesional para el alumnado universitario pasa por decidir qué carrera se quiere estudiar. La Conselleria de Educació de la Generalitat Valenciana hacía referencia, hace apenas tres semanas, que las mujeres muestran un gran interés en carreras como Medicina, Enfermería y Magisterio, pero desde el gremio médico no comparten que sea un buen momento para que aumente el número de mujeres médicas.

El periódico El País publicó dos artículos de opinión: Doctoras, no; enfermeras, síEl aluvión de médicas aún encuentra recelos, en los que se criticaban algunas de las conclusiones y opiniones expuestas en el artículo La crisis agudiza los problemas de la feminización publicado en la revista Diario Médico, donde se reflexionaba sobre el coste económico y sanitario que suponía el aumento de mujeres en medicina. El artículo no supuso una gran repercusión mediática, pero sí que despertó el interés de varias periodistas, y por supuesto la mía. La feminización de ciertos sectores profesionales no ha supuesto una problemática para el mercado laboral, el ejemplo de profesiones feminizadas como enfermería o magisterio  nunca ha generado un cuestionamiento sobre la viabilidad en la prestación de servicios, por lo que esta sutil oposición de acceso a las mujeres a ciertos espacios profesionales ¿a qué responde realmente?

El artículo publicado por la revista Diario Médico presenta las opiniones de los presidentes de las asociaciones médicas de obstetricia y ginecología (SEGO), pediatría (AEP) y endocrinología (SEEN), en las que se deja entrever que la ocupación de ciertos espacios por parte de las mujeres puede generar desajustes sociales. Estas opiniones facilitan el asentamiento de la idea:

Ahora no es momento de que las mujeres ocupen estos espacios

Este discurso no es casual. La incorporación de las mujeres a los espacios masculinizados ha generado y genera conflictos en las sistemas socioculturales. Por lo que plantear estos cambios del mercado laboral como problemáticos es una estrategia patriarcal, cuya finalidad es el restablecimiento de los roles de género tradicionales.

En los artículos publicados por el periódico El País se cuestiona y se saca a la opinión pública el hecho de que algunos profesionales de la propia Medicina consideren que la feminización de esta profesión va a suponer una problemática para el sistema sanitario; dado que las bajas por maternidad, permisos y excedencias para el cuidado de personas dependientes son cogidos principalmente por mujeres, repercutiendo esta feminización laboral en la prestación de los servicios sanitarios. Considerar esta situación como una problemática achacada a las mujeres es lo verdaderamente escandaloso;  la problemática no radica en las mujeres, sino en un sistema que no permite hacer una buena gestión de los recursos humanos ni permite conciliar la vida laboral con la vida familiar y personal. Por ejemplo, medidas como las que propone la PIINA irían encaminadas a mejorar esta situación.

Resulta increíble que estando en pleno siglo XXI, época de modernidad en la que las desigualdades están en un proceso de reducción, aún encontramos reacciones sexistas que ponen en cuestionamiento los avances de la igualdad. Las declaraciones de algunos médicos sobre el peligro que supone la feminización de la profesión, es un argumento propio de la cultura patriarcal que responsabiliza a las mujeres de los problemas, y en este caso, de los problemas en la gestión del servicio sanitario. Este tipo de discurso es una estrategia disuasoria de la incorporación de la mujer en espacios copados por hombres, fomentando la vuelta a la diferenciación sexual del trabajo.

Los discursos machistas y androcéntricos siguen impregnando los pensamientos de ciertos grupos poblacionales; y estos discursos han encontrado en la situación de crisis en que vivimos, —en la que parece que todo vale y todo argumento es válido para realizar medidas “que nos saquen de la crisis”—,  un espacio muy cómodo en el que poder manifestar, sin miedo a represalias, las actitudes machistas. Estamos asistiendo a un proceso de retroceso en materia de igualdad encubierto tras la situación coyuntural de la crisis socioeconómica, donde los avances en las políticas de igualdad poco a poco se están coartando y ello nos lleva a una mayor indefensión ante los retrocesos en esta materia.

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1 Respuesta a " No es el mejor momento para ser médicas "

  1. David dice:

    Lo que propone PIINA solo dañaria el desempeño de los hombres, el de las mujeres es insalvable. El punto central sí es simple; sí funcionan mejor las cosas, tanto en el aspecto productivo como el familiar, con la regresión en materia de igualdad de la que hablas. Y para comprobarlo solo falta un poco de observación, al menos yo lo tengo claro.

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