Una profesión para mujeres, feminizada y con vocación feminista

Imagen de la campaña de la ONU Mujeres para el Día internacional de la Mujer 2013

Hace una semana, el 8 de marzo Día Internacional de la Mujer Trabajadora se reivindicó la igualdad de derechos de las mujeres. La igualdad real todavía está en un periodo de conquista, por lo que la lucha sigue siendo necesaria. En algunos contextos los derechos de los hombres y de las mujeres están regulados para garantizar el principio de igualdad, como es en el caso del contexto laboral. Pero la regulación y la normativa poco incide en las creencias culturales que siguen favoreciendo la repetición de algunas pautas sociales sexistas; por eso las mujeres trabajadoras tienen una mayor representación en unos sectores que en otros.

Recientemente asistí a la conferencia “De la Asistencia Social al Trabajo Social en Granada. Una profesión para mujeres, feminizada y con vocación feminista”. Solo con el título de la conferencia la primera reflexión que me surgió fue si era posible que en una profesión se den estas tres variables. Aspectos aparentemente contradictorias: una profesión para mujeres y feminizada (que perpetúan los roles y estereotipos sexuales de género) ¿pueden ser compatibles con las reivindicaciones feministas que tratan de romper con estos estereotipos sexistas?.

El Trabajo Social es una disciplina de y para mujeres
50 Aniversario Escuela de Trabajo Social de Granada

Con esta frase comenzaba la conferencia de la Profesora Amalia Morales realizada en la Facultad de Trabajo Social de Granada dentro del programa conmemorativo del 50 aniversario de la Escuela de Trabajo Social. En esta exposición se habló de cuál ha sido la trayectoria de la disciplina del Trabajo Social en la ciudad de Granada y de cómo esta disciplina ha significado un cambio para las mujeres, que es la cuestión que más me interesa analizar.

Hay profesiones que están más feminizadas que otras, y el Trabajo Social ha sido una profesión realizada y ejercida principalmente por mujeres. Los estereotipos sexistas siguen estando presentes en nuestra cultura y sociedad, por ello las elecciones “libres” sobre nuestro futuro profesional no responde a una elección tan libre como podemos creer.

El Trabajo Social:

  • Una profesión para mujeres

Para mujeres porque nace de la experiencia de las mujeres. Sin haberlo premeditado ha sido una prolongación de las tareas de cuidados ya asignadas al rol femenino.

  • Una profesión feminizada

Feminizada, puesto que mayormente son mujeres las que cursan y ejercen la profesión del Trabajo Social.

  • Una profesión con vocación feminista

Porque esta profesión ha empoderado a las mujeres. Es cierto que la profesión ha estado muy feminizada y las tareas han sido una extensión de las pautas asignadas como “naturales” a las mujeres, pero también a través de esta profesión las mujeres han salido al espacio público, siendo las protagonistas de las experiencias que han dotado de contenido a la profesión.

La frase con la que comenzó la charla “El Trabajo Social, disciplina de y para mujeres” tiene su análisis desde la perspectiva de género, gracias a esta perspectiva se puede revisar la historia pasada y entender la historia presente. En la historia del Trabajo Social tanto mujeres como hombres han hecho contribuciones para su desarrollo, pero las aportaciones de las mujeres son las menos conocidas, por ello el análisis de género visibiliza el protagonismo que tuvieron las mujeres dentro de esta disciplina.

En clave de género la reflexión que se hace del Trabajo Social como una disciplina para mujeres, feminizada y con vocación feminista muestra tres puntos interesantes:

  1. Siendo una profesión feminizada, que además se materializa en una extensión de los roles de género asignados a las mujeres, es destacable que en los puestos de dirección y toma de decisiones la representación  de las mujeres en ellos siguen siendo baja. Las mujeres en esta profesión suelen estar alejadas de los espacios de toma de decisiones.
  2. Las mujeres han contribuido al desarrollo de la intervención social a través de los saberes acumulados de su experiencia. La forma particular de conceptualizar, de ejecutar la acción social y de entender la relación de ayuda de las mujeres ha contribuido al desarrollo de ésta disciplina. Ésto ha otorgado una mayor autoridad a las mujeres en este campo, pero no ha ido aparejado a la acumulación de poder. Ha habido un freno por parte de las instituciones en el crecimiento del poder de las mujeres.
    En el ámbito de la ayuda social se entendía que las mujeres estaban ocupando el espacio público, un espacio que se consideraba no natural de las mujeres, por lo que las mujeres han detentado algunos puestos de poder pero siempre bajo la supervisión masculina.
  3. El hecho de profesionalizar la disciplina le ha dado estatus a la figura profesional del trabajo social, y por tanto a las mujeres, dado que el Trabajo Social es una profesión feminizada. El empoderamiento de las mujeres ha venido de la mano del hecho de otorgarle un mayor prestigio a esta profesión.

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2 Respuestas a " Una profesión para mujeres, feminizada y con vocación feminista "

  1. Hola Maria, realizando una búsqueda sobre Trabajo Social y género me he encontrado con tu trabajo. Me ha hecho ilusión ver que, a veces, lo que decimos es escuchado.

    gracias y un saludo

    • maria dice:

      Hola Amalia,
      Como me alegro que me hayas encontrado de forma casual. Al final siempre nos encontramos e intentamos encontrarnos, en el espacio que sea, las estamos en esta línea.
      A veces calan, mucho más de lo que pensáis, vuestros discursos.
      Gracias por tu comentario
      Un saludo

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