¿Cuánto vale una vida?

Símbolo del euroEl coste de la vida de las personas, dura cuestión, que al parecer en los tiempos que corren hay que plantearse. Parece ser que el valor de las personas tiene medición en términos de rentabilidad. Los famosos recortes (o ajustes como prefieren llamarlos) de los gobiernos autonómicos, locales y central han salpicado de lleno a las políticas de igualdad, entre otras.

Las informaciones sobre este tema han ido apareciendo y dándose a conocer por los medios de comunicación y las redes sociales, y frente a estas intenciones políticas se ha articulado una contrarrespuesta ciudadana. Pero una cuestión sobre la que no se ha profundizado es sobre las explicaciones y argumentos que han llevado a los gobiernos a tomar dichas decisiones. Sí, el argumento de que hay que reducir gastos está claro, pero de entre las muchas partidas presupuestarias ¿Por qué se priman unas sobre otras? Y aquí está la cuestión: la rentabilidad y el mayor ahorro, basado en la supresión y reducción de las políticas que supongan un mayor déficit y sean prescindibles.

Estos argumentos son los que parece que toman las y los dirigentes políticos para eliminar las partidas destinadas a las políticas de igualdad. Pero, por si no se han dado cuenta, éstas tratan de reducir las desigualdades y además, dentro de éstas se encuentran aquellas destinadas a la atención de la violencia de género, causa por la que en 2011 tenemos que lamentar un total de 60 víctimas y en los cinco días que llevamos de 2012 contamos con dos víctimas más. Por tanto, nos quieren decir que ¿el valor de las vidas humanas deben estar supeditados a la rentabilidad? ¿qué criterios se usan para calcular dicha rentabilidad en bienestar social?

Hace unos días se publicaba en prensa una noticia referida al cierre del Centro de Acogida y de los Centros de Atención e Información a Víctimas de Violencia de Género de Cantabria, noticia que a todas aquellas personas que estamos sensibilizadas con el tema de la violencia de género nos parece un despropósito. Pero, concretamente, una frase recogida de esta noticia es sobre la que he querido reflexionar y denunciar mi indignación.

“Miente cuando dice que las casas de acogida atendían tan sólo a dos víctimas y que por tanto no eran rentables”, ha afirmado la diputada socialista.

En esta frase la diputada socialista Ana Isabel Méndez recrimina a la consejera de Presidencia y Justicia Leticia Díaz su argumentación ante el cierre de dichos centros y recursos. Hechos que ha sido denunciados por dicha diputada socialista en reiteradas ocasiones ante la falta de explicaciones sobre la decisión de recortar las partidas presupuestarias para igualdad, así como las subvenciones directas a  las entidades que llevaban trabajando en estos centros y recursos de atención a las mujeres víctimas de violencia de género.

Aparte de que estos datos no se corroboran con los aportados por los centros y, ciertamente, dudo que estos centros atiendan a un número tan reducido de mujeres. El aspecto que me hace reflexionar sobre “¿Cuánto vale una vida?” es que se hable de un servicio público que atiende a personas en situaciones críticas y de vulnerabilidad y que a todo ello se le añada el término rentabilidad ¿Tienen que ser las políticas sociales eficaces en términos de rentabilidad? ¿Cómo se mide dicha rentabilidad? Creo que es un error medir la políticas sociales públicas en términos económicos o en conceptos extraídos de la economía sin adaptarlo al contexto en el que nos encontramos. En el ámbito social hay que concebir dicha eficacia en términos sociales. Lo cual añade una dificultad, no hay indicadores concretos y unánimes sobre el bienestar social, podemos hacer aproximaciones generales de situaciones globales o sobre aspectos que la representan pero no hay una definición ni conceptualización delimitada que especifique categóricamente los parámetros del bienestar social.

Por lo que, en mi opinión medir las políticas sociales en términos de rentabilidad es poner precio a la vida de las personas. Y por lo visto unas vidas valen más que otras, o acaso hay diferencia entre una mujer víctima de violencia de género atendida en un centro de acogida y un menor internado en un centro de acogida. Ambos están en situación de vulnerabilidad y por tanto necesitados de protección. Si atendemos a la rentabilidad, nos tendremos que plantear si su atención pública le sale rentable al gobierno, pero ¿hay algo más rentable que una vida humana? Para mí la respuesta es obvia, y tú ¿qué opinas?

No creo que se deba atender a la ciudadanía solo cuando sea rentable según ciertos criterios, lo que está en juego son vidas humanas. Por eso mismo, cualquier recorte en sanidad me parecen igual de desafortunados.

Agradezco a Leire Diez los datos e informaciones sobre esta situación.

También puede interesarte:

Las políticas de igualdad en los programas electorales: PSOE
Políticas de igualdad: movimientos sociales y participación política I
¿Cómo incorpora Izquierda Unida las políticas de igualdad en su programa electoral para las eleccion...
Perspectiva de género en la educación para eliminar las diferencias de género

Etiquetas: ,

4 Respuestas a " ¿Cuánto vale una vida? "

  1. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: El coste de la vida de las personas, dura cuestión, que al parecer en los tiempos que corren hay que plantearse. Parece ser que el valor de las personas tiene medición en términos de rentabilidad. Los famosos recortes (o a……

  2. Esta muy bien el blog, no lo conocía hasta ahora, me pasaré más a menudo a leerlo. Aprovecho para felicitarte el 2012, un saludo!!

  3. Nicolas dice:

    Jajaja parece una paradoja …. Pero buen … para las empresas de seguros tenemos la vida cotizada …. Es parte de este mundo globalizado de hoy

Deja un comentario

Tu email no se publicará

Logo de Ruvic. Soluciones informáticas.