Cuando somos capaces de ridiculizar la igualdad

Guía sensibilización y formación en igualdad de oportunidades entre mujeres y hombresEl periódico ABC de Sevilla ha publicado un artículo titulado Máster de género y «génera», donde ya solo con el título se intuye que el artículo tienen un tinte de burla. Son muchas las críticas que se merecen las palabras escritas por Antonio R. Vega, autor de este artículo. O habría que decir autora, porque según lo que escribe él, el lenguaje no sexista lo único que pretende es que todas las palabras cambien de género, del masculino al femenino y viceversa, siendo ésta su gran arma para ridiculizarlo.

El artículo empieza denostando el uso de una guía de lenguaje no sexista en cursos de formación subvencionados por la Junta de Andalucía:

“Se trata de una asignatura obligatoria para los desempleados que se instruyen en actividades diversas, como soldador, informático u oficial de carpintería, por citar tres casos, aunque la formación que demandan nada tenga que ver con la cuestión paritaria”

Ante esto me planteo ¿es que los soldadores, informáticos o carpinteros no hablan ni escriben y por eso no necesitan usar un lenguaje no sexista? Pensaba que todas las personas nos comunicamos y para ello empleamos el lenguaje; será que estoy equivocada y que estos profesionales, o no se comunican con el resto de personas o utilizan un lenguaje distinto,-señales de humo o el lenguaje binario en informática-, y por tanto carece de importancia  que conozcan formas de expresión más inclusivas.
Otra cuestión que me surge tras leer el párrafo anterior es ¿estas formaciones están destinadas solo a hombres? Porque el artículo se refiere a ellas como profesiones en masculino y no como áreas formativas contempladas en el lenguaje en términos  genéricos (informática, carpintería) que la RAE reconoce como áreas de conocimiento u oficios. ¿Será que quiere transmitir que las mujeres no tenemos un lugar en estas profesiones y solo en aquellas consideradas femeninas? Por lo que se sobreentiende del artículo solo en estas formaciones para profesiones femeninas tendría un pase que se empleara parte de la formación al uso de un lenguaje no sexista, porque al fin y al cabo son “cosas de mujeres”, le ha faltado afirmar.

Tras la lectura de este artículo se puede comprobar y visibilizar que el lenguaje no son solo sonidos, sino que la comunicación también transmite cierta ideología. El sexismo ocupa una gran parte en nuestro lenguaje, el componente simbólico y sociocultural es el que tiene una carga androcéntrica y sobre ella quiere incidir el lenguaje no sexista. Incluir a mujeres y a hombres en los discursos es hacer ver que tanto unos como otras son parte de las acciones, acontecimientos y de la vida social en general.

También, merece ser criticada la deslegitimación que se hace de las expertas en género: Susana Caño, Cristina García y Natividad Gomari. Se apela a la dudosa objetividad de estas profesionales en la selección e introducción de los contenidos de la guía, insinuando que se guían más por opiniones personales o ideológicas para elaborar el material que en una finalidad pedagógica.

Otra de las opiniones que refleja el artículo es que este tipo de lenguaje adroctrina y tiene la finalidad de amoldarnos e imponernos determinada ideología o pensamiento, argumento que se asemeja a los utilizados en otras épocas para demonizar ideologías como el comunismo. Emplea palabras como “cambia por las bravas”, “amoldarlo”, “dogma”, “censuran”, cargadas completamente de connotaciones ideológicas, como si el empleo de la palabra ciudadanía (palabra genérica que incluye a hombres y mujeres) en lugar de ciudadano (palabra en masculino) fuera algo tan negativo y una aberración para la lingüística y la humanidad. Una guía es un material de apoyo para el profesorado en la realización de su tarea y, por tanto, en si misma no es el fin.

La estrategia de ridiculización del uso del lenguaje no sexista es una tónica constante en el artículo, reduciendo al absurdo su empleo. En los pocos ejemplos que se recogen de la guía no veo la demonización que intenta otorgarle el artículo:

«los ciudadanos votaron en las elecciones» … Para ser considerado «igualitario» con absoluta propiedad debe decirse «la ciudadanía votó…»; o «los que lleguen tarde no podrán entrar». Para hablar con corrección propone cambiarlo por «quien llegue…»

.
No son construcciones lingüísticas complicadas de utilizar, incluso en el propio artículo se señala que la RAE acepta estos términos, por lo que su argumento de ridiculización pierde fuerza al basarlo constantemente en las directrices que marca esta institución. Si la RAE considera oportuno y reconoce el uso de ambas acepciones, el empleo de una u otra va a estar más ligada a jucios personales que a reglas ortográficas o lingüísticas, por lo que el sexismo aparece en el uso del lenguaje, a lo mejor sí es necesario el uso de la guía para evitarlo.

No quiero acabar la crítica de este artículo sin aludir a los argumentos del innecesario uso del lenguaje no sexista. Se usa como gran argumento que una “institución como la RAE, avalada por tres siglos de magisterio” es la que rige las reglas lingüísticas y por ello goza de un gran respaldo. Respaldo basado en sus tres siglos de magisterio, tres siglos mediados por un sistema androcéntrico, en el que las mujeres no han tenido ni voz ni voto, simplemente se les ha excluido del espacio público e invisibilizado en el lenguaje.

Si alguien no ha tenido la oportunidad de leer el artículo puede hacerlo tanto en su edición del día 6 como en la del día 7 de Diciembre. Son muy considerados al facilitar que este tema de la ridiculización del uso del lenguaje no sexista tenga una mayor repercusión y que nadie, -porque un día puede no leerse la noticia-, se quede sin conocer esta visión sobre el lenguaje no sexista.

Considerar la igualdad en el lenguaje como una cuestión absurda no es una buena dirección en la que avanzar hacia la igualdad real entre hombres y mujeres. Hay que reflexionar sobre este tipo de estrategias que lo único que persiguen es perpetuar el sistema androcéntrico.

Guía de Sensibilización y Formación en Igualdad de Oportunidades entre Mujeres y Hombres (pdf)

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9 Respuestas a " Cuando somos capaces de ridiculizar la igualdad "

  1. Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: El periódico ABC de Sevilla ha publicado un artículo titulado Máster de género y «génera», donde ya solo con el título se intuye que el artículo tienen un tinte de burla. Son muchas las críticas que se merecen las p……

  2. Sobre esto tengo una entrada, por si te interesa (por no repetirme): http://feminismovivo.wordpress.com/2011/02/13/correccion-politica-e-historia/
    Saludos.

    • maria dice:

      Gracias por el enlace, el tema ha salido a la opinión pública diversas veces y seguirá saliendo. Es un tema sobre el que se ha debatido y se sigue reflexionando. En la entrada muestras una visión muy personal sobre el tema, al igual que yo he hecho en este artículo.
      Solo una cosa me gustaría señalar sobre este tema, yo sí creo que nombrar en femenino cuando son mujeres, o incluirlas específicamente cuando se habla de hombres y mujeres, es necesario. Considero, y pongo un ejemplo para ello, que cuando leemos un artículo en prensa y se está haciendo referencia al “responsable de dirección de una gran empresa” en nuestro imaginario visibilizamos a un hombre, porque es a lo que estamos acostumbradas las personas, a ver a hombres encargados de la dirección de las empresas. Es una forma más de mantener y perpetuar los estereotipos sexistas.
      En la comunicación transmitimos también ideas socioculturales y el sexismo forma parte de éstas. Por ello cuando una mujer es la protagonista de una acción me parece coherente que se señale que es “la directora”; o cuando se hable en general de mujeres y hombres se haga referencia a “la dirección”, palabra que incluye a ambos sexos.
      Saludos.

  3. Rubén dice:

    El artículo “Máster de género y «génera»” que citas puede ser muy didáctico para entender lo que es “la Falacia de hombre de paja” (http://es.wikipedia.org/wiki/Falacia_del_hombre_de_paja)
    Un saludo

  4. Alexander dice:

    La lengua española -no digo “el español” o “el castellano” no te me vaya a ofender- no es exclusiva. La utilización del neutro es una cuestión de simplificación, pero claro, si quisiera buscar ejemplos exclusivos que afecten a mi sexo -las personas tienen sexo, no género- los encontraría. Por ejemplo, si quiero decir que tengo dos hijos varones debo puntualizar diciendo “varones” mientras que si tengo dos hijas no hace falta. Decir “dos hijos” solamente daría lugar a ambigüedad. Pero me da igual, no soy tan celoso de mi sexo -las personas tienen sexo no género- y entiendo que el lenguaje no es una herramienta perfecta pero que facilita bastante las cosas. No creo que ninguna mujer si lee en un periodico “se buscan auditores” se sienta discriminada, claro que si vosotras le hacéis creer que sí al final lo acabará pensando, aunque el que puso el anuncio se limitase a cumplir las reglas ortográficas establecidas y busques auditores femeninos y masculinos.

    Si queréis luchar por algo que merezca la pena os aconsejo que os vayáis a los paises islamicos, que allí es donde realmente la mujer si se encuentra en una situación desigualdad respecto al hombre, muy desigual.

    Ah, y las personas tienen sexo no género.

    • maria dice:

      Alenxander, con tu comentario vienes a demostrar lo que justamente critico en el artículo, la utilización de estrategias ridiculizadoras como único argumento para desprestigiar y deslegitimar un discurso y una forma de expresión que trata de ser más igualitaria e inclusiva. El lenguaje no sexista visibiliza dentro del lenguaje también a la mujer, su finalidad no es cambiar arbitrariamente el género femenino por el masculino, ni viceversa.
      Una segunda cuestión, tu excusa de utilizar el masculino como neutro no es válida, primero porque no hay neutralidad, pero aparte apelando a cuestiones de simplificación de la escritura hay palabras que designan lo mismo y son genéricas. En lugar de utilizar ciudadano se puede utilizar ciudadanía, que es igual de correcto, incluye a ambos sexos y simplifica la escritura. Así que el argumento de usar el masculino como neutro parece que pierde fuerza si hay otras alternativas y, creo que responde más a una opción personal del escritor o de la escritora de incluir o no el género femenino.
      Las personas tenemos sexo, pero se nos asigna el género, que como constructo sociocultural nos asigna determinados papeles femeninos o masculinos según nuestro sexo.
      Saludos.

  5. Alexander dice:

    No es que ridiculice tu opiniones sobre el lenguaje, es que me parecen vacías. El lenguaje es una herramienta que intenta simplificar la comunicación. Esos barroquismos “todos y todas” sólo dificultan la comunicación y la complican. A mí en lenguaje tal y como es me parece perfecto y no pienso que discriminen a nadie, sólo a quien quiera sentirse discriminado; y claro, cuando uno quiere sentirse excluido se sentirá excluido. Es como el que cree que los demás le odian cuando nadie lo hace.

    ya te lo he explicado en el otro articulo que las identidades masculina y femenina no son imposiciones culturales, sólo es un mantra del neofeminismo actual. Gracias a la especialización de las habilidades femeninas y masculinas la especie puede sobrevivir. Nadie te impide que te vayas a una obra a cargar sacos, a ti ni a ninguna mujer, sin embargo esa “imposición cultural” de que el hombre debe realizar los trabajos peligrosos -ahí están las estadisticas de accidentes laborales, el 90% masculinos- no la quieres transgredir. Si de verdad pensases que las identidades son una construcción lucharías por transgredirlas, pero como te he dicho antes no te veo en una obra cargando sacos. Yo tampoco me veo dando clase a niños de preescolar.

    • maria dice:

      La discriminación no es un sentimiento que perciba la persona discriminada, sino el efecto de una acción ejercida por otras personas. No pongamos la culpa o responsabilidad en la persona discriminada, sino en el que discrimina que es el que comete el acto de discriminar. Se discrimina a una persona o grupo por tener cierta característica: edad, clase, sexo, etnia, religión,…
      La especialización de funciones basadas en el género si es contraproducente para las personas y para la sociedad. El problema está en considerar que porque sea mujer voy a desempeñar mejor una función de cuidado, cuando a lo mejor no estoy preparada ni personalmente ni profesionalmente para ello, no hay que atribuir cualidades o capacidades en función del sexo. Al igual que considerar que por ser hombre vas a cargar mejor los sacos tampoco es cierto, tendrás que tener unas capacidades para realizarlas.
      Aclárate, o consideras que no hay imposiciones sociales, o si las hay. Negarlas solo cuando se trata de hombres y mujeres, pero aceptar imposiciones cuando haces referencia a hombres deja tu discurso carente de veracidad. Utilizar arbitrariamente lo que te interesare a mi me hace desconfiar de que tengas un discurso sólido.
      Yo no hablo de imposiciones, hablo de atribuciones y asignaciones de género.Transgredir las normas patriarcales no es subirse a un andamio, es cuestionar el sistema y los roles asignados de género, y cada cual que la ejerza como mejor pueda o sepa.
      Saludos

  6. Alberto dice:

    Lo que es lamentable es que realmente exista un master universitario de ese contenido, “master de género”, en fin, es que parece de chiste, de hecho yo pensaba que era una broma y me he quedado a cuadros cuando he visto que es una cosa real, y luego nos quejamos del desprestigio tan grande que tiene la universidad en España.
    Este tipo de estupideces y pseudotitulaciones no deberían de tener cabida en la universidad, ensucian con su ridiculez a las titulaciones serias.

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